Curiosidades de fútbol

Un sueño cumplido, uno más gracias a Radamel Falcao García

La estrella del Mónaco compartió con algunos hinchas en Bogotá. Los niños, los más emocionados.

Jeromino conoció a Falcao

17 de junio 2017 , 08:59 a.m.

La locura que desata Falcao en Bogotá no tiene comparación. Al sol, al agua, en larguísimas jornadas de pie (¡hasta con tacones!), sus fanáticos lo esperan, lo anhelan y lo gritan, y vaya que lo gritan, en ese suspiro, ese breve instante en que les pasa por el lado, rodeado de policías y personas de logística, cuya única misión parece ser arruinarles la fiesta.

Falcao no lo sabe, pero no son pocos los sacrificios que hace la gente para acercarse, para estar al menos en su mismo espacio físico.

El último episodio ocurrió en una tienda deportiva de Bogotá, donde había que hacer una generosa compra para tener el inmenso placer de una firma, una foto y una sonrisa.

Sobre esa promesa llegaron cientos de personas a la Calle 82. Sin quejarse hicieron una eterna fila, aguantaron más de dos horas del picante calor bogotano en la calle, tráfico y caos, y luego otras tantas horas dentro de la tienda, siempre de pie, rodeados de niños con cara de agotamiento.

Ahí, entre ellos, esperaba Jerónimo, el de los hermosos ojos negros, cara de desubicación y camiseta azul encima de la tricolor. Más que emoción, lo suyo era sorpresa: tanta gente, cámaras de televisión, luces y una sucesión de personas gritando y dándole órdenes de pasar de fila en fila. Lo que iba a ver no aparecía en ese tumulto. Le daba igual.

Más expectante lucía Catalina, con sus compras en la mano, la cartera y la gorra, y la ansiedad del momento en que su hijo por fin estaría frente a su ídolo.

Jerónimo, no muy alto, unos seis años, voz muy suave, al fin lo vio. Pasó el laberinto de cables, piernas y adultos de mal humor y se paró frente a él. Lo saludó, lo miró con sus ojitos brillantes, y Falcao se agachó para hablarle. La super estrella del Mónaco iba a regalarle un día inolvidable y acabó ¿el recibiendo un regalo: “Le traje una carta, le escribí un mensaje a Falcao y le hice unos dibujos”, contó el niño, a la salida de la fila, ahora sí sonriente, ahora por fin feliz.

“Es un goleador y un gran futbolista”, explica, con esa voz dulce, la misma con la que dice que él también va a ser futbolista como su ídolo.

Ahora está enfundado en una camiseta dos tallas más grande, que no va a permitir que nadie le lave nunca: ahí se lee ‘Falcao’.

Catalina, entre el orgullo y la ternura, lo mira sin parpadear cuando le preguntan: ¿cumpliste un sueño?. Y el responde, ojos negros abiertos, enormes, al fin vemos sus dientes: ¡si!

Redacción Futbolred

GUARDAR
REPORTAR ERROR