Mundial Rusia 2018

Cinco razones de la clasificación de Croacia a la final del Mundial

Sacrificio, paciencia, terquedad y la pasión del mejor de los ejércitos premiaron a los croatas.

Croacia celebrando

Celebración de los ajedrezados tras el histórico paso a la final.

Foto: AFP

13 de julio 2018 , 06:18 a.m.

El triunfo 2-1 de Croacia contra Inglaterra, que supuso la clasificación a la final del Mundial de Rusia 2018, pasó por el espíritu de un equipo que promete dar mucha guerra contra Francia, este domingo. Aquí, las razones de la victoria.

1. Sacrificio. Era un día para sufrir primero y jugar después. Lo entendieron los croatas cuando recibieron un gol en el minuto 5 (tiro libre de Trippier) y lo padecieron durante los 115 minutos posteriores. Y así lo asumieron: se exigió Vrsaljko para hacer la banda completa; dejó el apellido en el campo Vida con sus cabalgatas para desconectar a Kane; a esta ahora aún debe estar corriendo el infatigable Rebic; como correspondía a su prestigio se obligaron Modric y Rakitic a trabajar y no a robarse las miradas, apostó el alma Perisic, la gran figura de la noche y dejó una pierna por ahí Mandzukic, otro gladiador, con tal de celebrar la clasificación a la final.

2. Inteligencia. Para quienes creían que a Inglaterra había que atacarlo con toda la artillería, va una lección de Croacia: salieron con un 4-2-3-1 que era, en la práctica, un modelo de nueve hombres con obligaciones de marca… de hecho 10, porque Mandzukic era el de la obligación primaria de atajar a Walker y Maguire. Así se llenó el medio campo de piernas y juego aéreo, con un Modric muy lejos del ataque y muy cerca de Dele Alli y Lingard y un Rakitic en su versión más 8. Primero había que cerrar el candado propio y luego ir a profanar la casa rival. Las flechas británicas por los costados no son como para excederse en confianza y lo entendió bien el DT, Zlatko Dalic.

3. Paciencia.
No es fácil entender, en una semifinal de un Mundial, que el partido no se ha perdido sólo porque se recibe un gol desde el minuto 5. Es un momento de presión terrible que no todos los equipos saben sortear. Pero lo hicieron los croatas porque entienden como nadie la dificultad, porque confían en su propio talento como herramienta para superar cualquier obstáculo y porque saben que, con paciencia, el rival se desgasta o se confía, lo que primero ocurra, y ellos sólo tienen que estar ahí, al acecho, para castigar.

4. Fuego en el corazón. Puede que no haya manera de registrar las pulsaciones de los jugadores cuando logran un empate después de 63 minutos de abnegada y paciente lucha, pero es muy evidente que llegan a un nivel tan alto que llenan el fuego el corazón. No de otra manera se explica la manera como corría Perisic en el minuto 109 por toda la banda para provocar el error de marca y encontrar a Mandzukic y al gol de la clasificación; no hay otra manera de explicarse que el goleador se resistiera a salir cuando los músculos le gritaban basta; es la única razón de que Modric todavía lograra meter pases filtrados después de 100 minutos y Rakitic tuviera más pulmones que los chicos Trippier, Lingard y Alli. El corazón compensa. Y el de Croacia está ‘On Fire’.

5. Terquedad.
Si algo ha caracterizado a Croacia durante este Mundial es que no entiende de razones. Les dijeron que no eran favoritos y se empeñaron en hacer trizas la teoría. Así ganaron todos sus partidos de primera ronda sin atenuantes: 2-0 a Nigeria, 2-1 a Islandia y, como no, 3-0 a Argentina, en la que fue tal vez su mejor exhibición de fútbol. Después se la creyeron: dejaron en el camino a la noble Dinamarca antes de chocar en cuartos con la sorprendente Rusia, que les jugó de igual a igual y llevó la definición hasta los penaltis. No entienden el no como respuesta y por eso cuando los mandaron a Moscú, contra Inglaterra, otra vez se fueron por el camino contrario. ¡Otro triunfo de la terquedad!

Jenny Gámez A.
Editora de FUTBOLRED
Enviada especial a Rusia
En Twitter: @jennygameza

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