Opinión

Derrumbe

Columna de opinión sobre el caso Neymar.

Nicolás Samper

Columnista Futbolred

Foto: A. particular

28 de febrero 2018 , 12:11 p.m.

No siempre habría que soportar el proyecto en un solo andamio.

Eso es lo que le está ocurriendo al Paris Saint Germain que, preocupado por su presente europeo, le toca ver cómo su estrella, el consentido Neymar siempre tan él, tan extraño en sus actuaciones y tan talentoso en la cancha, decidió operarse la fisura en el quinto metatarsiano del pie derecho. Además su tobillo, hinchado como una pelota de tenis, tendrá que guardar reposo si es que quiere llegar en buenas condiciones al mundial ruso.

En París se miran todos a los ojos como cuando el patriarca de la familia muere y los herederos no saben qué hacer porque ya el patrón no está. ¿Y qué va a hacer de nuestra vida y del futuro? Así de magnética -y perjudicial, de cierta manera- ha sido la relación Neymar-PSG en la que ambas partes han dado de lo suyo: el PSG dio dinero, mucho para sustentar un objetivo que los termine consagrando como un grande de Europa -porque el fin es que el PSG se consagre campeón de Champions-y Neymar ha puesto en contraprestación su talento, acompañado de algunas exigencias absurdas como no recibir golpes en las prácticas y no tener obligaciones de marca, según lo supo filtrar la prensa de Francia.

Pero el juego de repente cambió, porque ya el punto central, el general encargado de conducir a la tropa, no va a poder estar. Entonces el PSG tendrá que hacer su propia terapia para entender que es un equipo que puede estar más allá de Neymar. Y si lo logra, también Neymar entenderá que su equipo está más allá de sus condiciones, que no estaría mal tampoco en términos de control de ego.

Y sin querer esa podría ser una solución gigantesca para un club que debe quitarse de encima ese recuerdo de caerse en las situaciones complicadas: le pasó ante Barcelona -en donde no pudo estar en un océano más calmado y terminó metido en un tsunami- y frente al Real Madrid -que aunque fue dominado durante gran parte del encuentro decidió vencer a los parisinos con la camiseta, exhibiendo toda la historia que sus adversarios aún no logran acumular-.

Este podría ser el momento que siempre deseó el PSG: lograr derrotar las adversidades porque plantel tiene y de sobra como para conseguirlo y su entrenador -más allá de algunas extrañas pifias que ha encadenado- es uno de los mejores de Europa.

Es la oportunidad de pensar que si quieren ser gigantes como institución tienen que eliminar sus propios fantasmas, empezando por el del ausente Neymar.

Si Neymar no se opera, como está diciendo Unai Emery, el proyecto volverá a su tesitura original: ver si un solo futbolista es capaz de conducir a otros cracks opacados por su presencia a la consecución de un imposible.

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