Opinión

El gol, el eterno secreto

Columna de opinión sobre los goleadores de la Liga colombiana.

Jenny Gámez recortada final

Jenny Gámez recortada final

Foto: Jenny Gámez recortada final

26 de febrero 2018 , 12:21 p.m.

Las rachas de los goleadores son redenciones y condenas en un mismo pestañeo. Hay quienes, en medio del idilio, marcan hasta sin querer y hay quienes queriendo con el alma lo fallan ante la puerta vacía. Pasa hoy en el fútbol colombiano con dos delanteros de reconocida trayectoria e irrefutable talento, pero con realidades bien distintas.

Wilson Morelo humilla. En 2018 ha jugado 6 partidos y ha marcado 10 goles. Tres dobletes a Santiago Wanderers (ida y vuelta) y Deportivo Táchira y el ‘póker’ a Jaguares hablan de su tremendo momento. Una única vez se fue en blanco, contra Patriotas en la derrota 0-2, durante el inicio de la Liga. Pero después ya no falló.

El domingo, en el primer ‘póker’ de su carerra, lo suyo fue demoledor: de 5 remates al arco embocó 4. Efectividad en estado puro.

Sin pensar que habían pasado 32 años y 9 meses desde que un santafereño marcó 4 veces en un mismo juego (Perazzo, a Cristal Caldas, el 8 de mayo de 1985), Morelo quería el quinto en El Campín… y seguro que si le dan 15 minutos más hasta lo logra.

Ahora su reto es la Copa Libertadores, de la que es actual artillero. Claramente, River, Flamengo y Emelec son películas bien distintas al equipo de la B de Chile y al incipiente fútbol venezolano. Y encima a Morelo le tocó este fútbol moderno en que el delantero tiene que ponerse el overol de la marca… ¡La historia que contaría si pudiera concentrarse sólo en anotar!

Ese dulce momento del monteriano contrasta con otros delanteros, también destacados en la Liga, pero a quienes el gol parece darles la espalda. Es el caso de Dayro Moreno.

Sí, acaba de coronar un 2017 con 27 tantos, 25 de ellos en Liga. Y ojo que estamos hablando de un hombre que ya superó los 200 tantos en su carrera y que ha salido artillero de cada equipo en el que podido jugar. Pero su presente no recuerda ese prestigio.

A Dayro le tocó el Nacional que debía defender el título continental y se fue con sólo dos goles en la bolsa, eliminado en primera ronda. Y aunque el 2018 era el de la revancha, el inicio no es alentador. Tal vez su dilatada prolongación de contrato, tal vez el nuevo técnico (Almirón) y el proceso de convencerlo, tal vez él, tal vez todo.

En 5 partidos ligueros, el tolimense sólo marcó dos veces, una a Patriotas y otra a Santa Fe (no, Morelo no jugó). Pero no pesó en duelos clave como la Superliga contra Millonarios ni tampoco en el encuentro liguero contra los azules. Es más, en esta última salida su displicencia para cobrar el penalti frente a Fariñez dejó un mal sabor que terminó con su suplencia, justa por demás, frente al América.

Y está el episodio de su viaje tardío a Chile para el comienzo de la Libertadores, alegando “motivos personales”, como informó Nacional. 

Morelo y Moreno, en los extremos de la tiranía de gol. La humildad, de la que tanto hablan los jugadores, bien puede ser esta vez la gota que incline la balanza.

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