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PSG: Presión Sin Ganar, por Nicolás Samper

Actualizado hace 6 dias

El equipo francés, con la contratación de Neymar, le apuesta a lo más alto. Ojalá no fracase.

Nicolás Samper FUTBOLRED
Archivo Particular

Nicolás Samper, columnista invitado.

Hay que echarse responsabilidades encima para dar pasos de adulto. Las nuestras son mucho más pedestres: los recibos empiezan a llegar a nuestro nombre, los bancos entienden que uno solo no puede y ofrecen préstamos a tasas favorables, y hay que ir a reuniones de padres de familia y no se puede dejar de asistir a la junta de copropietarios del edificio. Esa es la vida: tomar de la mano compromisos para sacarlos adelante lo mejor que se pueda.

PSG a su manera también ha querido desligarse de esa niñez futbolística que le ha traído consigo muchas penurias. Ha querido varias veces volverse adulto, pelear con los gigantes y no desfallecer. París es una de las ciudades más importantes del mundo, no así sus equipos. Y ensayos han hecho: el Racing Matra, un club que de arranque tuvo una inversión millonaria en los años ochenta gracias al mecenas de turno, Jean Luc Lagarderé, capaz de invertir su plata en Pierre Littbarski, Luis Fernández y un uruguayo que había conseguido llevar a River Plate a planos futbolísticos de altísimo nivel, Enzo Francescoli, tenía los mismos deseos terrenales del PSG por estos días. Racing Matra hoy ya no es el que supo ganarse titulares de noticieros a mediados de los ochenta: anda transitando por la quinta división del fútbol francés porque Lagarderé no pudo sacar adelante su proyecto. Fracasó, como nos pasa a todos mil veces a la hora de volvernos adultos.

Hoy la responsabilidad de colarse entre los intocables, volviendo al tema PSG, está a cargo de Neymar. Porque él es el faro, luz y guía de este proyecto fuerte en los bancos pero incierto en el campo y será el responsable también si es que las cosas no funcionan bien. Asumió ese costo que es alto, pero se tiene la fe suficiente como para emprender un viaje hacia la incertidumbre, como cualquiera de nosotros y sin duda que hay un valor ante semejante decisión más allá del dinero: lo de Neymar fue como quien decide irse de su casa para ver qué le depara el destino sin nadie al lado. Ojo que tan solo no está: Verrati, Cavani y compañía no son muñecos de trapo.

Pero esto es fútbol: de ahí su belleza más allá de los dólares que se ponen sobre una mesa para cerrar negocios. En general Francia en clubes no ha contado con tanta fortuna a la hora de alzarse como gigante en competencias: solamente Olympique de Marsella ganó la Champions League -el objetivo del PSG hoy- en 1993. PSG quiere acabar con eso y de ahí su misión de meterse en esta vacaloca terrible hace un par de años. Por ahora va perdiendo su propia apuesta: el 6-1 ante Barcelona lo aterrizó de un golpe. Hoy los jeques multimillonarios, y testarudos, vuelven a pensar que es posible cambiar el destino y que el doloroso revés frente a Barcelona fue también, una manera de crecer a las patadas.

Solamente el tiempo será capaz de definir si este ensayo resultó exitoso o si la historia de tantas inversiones multimillonarias en PSG será una réplica en papel calcante del modelo Racing Matra.

Nicolás Samper
Twitter @udsnoexisten

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