Opinion

Profesión, dinero, disciplina, por Jenny Gámez A.

Columna de opinión sobre el escándalo de los futbolistas de Boca Juniors.

Editora Futbolred

Editora Futbolred

Foto: Filiberto Pinzón

25 de enero 2018 , 12:29 p.m.

No soy juez. Respeto profundamente la vida privada de la gente y me siento incapaz de opinar sobre la situación legal de Edwin Cardona y Wilmar Barrios, investigados en Argentina por presunto maltrato a dos mujeres en hechos registrados a altas horas de la noche, en un apartamento de un peluquero.

Digo que no juzgo porque soy consciente de mi total desconocimiento sobre la Ley de Argentina –que los investiga actualmente- y porque en esa medida sé que no aportaré nada constructivo. Sospecho que a alguien decepcionaré pero no creo que el simple hecho de ser mujer me de autoridad para opinar de un asunto que ya está en las mejores manos, las de la justicia.

Aún así, no escapo a un debate que me parece más pertinente e importante que saber si un futbolista anda por el mundo con un cuchillo al cinto, si contrata mujeres de compañía en su tiempo libre o si va a cortarse el pelo en la madrugada.

Pregunto: ¿Qué diablos hace un deportista profesional fuera de su casa a altas horas de la noche, con mujeres desconocidas y bebiendo alcohol, cuando debería estar descansando de la alta exigencia de una pretemporada? Es más: ¿Qué carajos tiene en la cabeza para salir de fiesta cuando faltan 5 meses, ¡escasos 5 meses!, para una Copa del Mundo, la máxima aspiración de todos sus colegas en el planeta?

Me paso por las redes, espías de la era moderna, y veo otras cosas: James Rodríguez de vacaciones en Santa Marta y haciendo un exigente trabajo cardiovascular en el más intenso calor un 25 de diciembre; Falcao con su familia en Bogotá, celebrando discretamente en casa el Año Nuevo y la Navidad; Ospina siempre junto a los suyos; Yerry Mina mirando al cielo mientras sus pies tocaban el césped del Camp Nou… y entrenando sin descanso en Guachené, en esa misma cancha polvorienta que lo vio convertirse en todo lo que es hoy.

No supe nunca –y me esforcé- de fiestas de Dávinson o Murillo, de desmanes de Arias o Carlos Sánchez, de Abel o Duván o Chará… ¡Y estaban todos de vacaciones!

Qué decir ahora que muchos continúan con sus exigentes temporadas y otros inician el reacondicionamiento físico que bien sabemos cuánto cuesto, cuánto duele, cuánto agota y cuánto descanso demanda. La profesión, que evidentemente es mucho más que ‘Audis decorados’, vacaciones de locura, lujos, excesos… damas.

Y entonces aparecen Cardona, Barrios (acusados).. y Fabra (testigo, según dicen). Y vuelvo a preguntar: ¿Qué se hizo mal ahí? “Hay jugadores que tienen todavía lagunas porque no han encontrado la claridad para enfrentar una profesión tan importante como la del futbolista, que no es para todo el mundo. Son figuras públicas, ídolos de su ciudad, de su país”, me explica Flabio Torres, DT del Pasto.

¿Y cómo es que sale tan bien con James o Falcao y tan mal con muchos otros, si al final a todos les toca la misma lucha para llegar a ser esas figuras? “No sé si el dinero cambia todo, a veces para bien y a veces para mal. Un cambio tan drástico que no te toma bien preparado te puede afectar”, me dice el ‘profe’.

Tal vez. Quizás el dinero, el país sin oportunidades, ese que produce atletas de élite casi contra su voluntad, quizás la suerte. Pero tal vez también un entorno malsano, que los usa y los abusa, que se dedica a decirles todos los días, hasta convencerlos, que son los mejores del mundo, que el universo les debe pleitesía –muchas veces sin merecerlo-, que la vida sólo se vive una vez y que al final… ‘así son los genios’.

Y ellos, que ahora tienen dinero de sobra, compran esa y todas las verdades que se acomoden a sus delirios e incluso llegan a creerse que pueden comprarse una profesión. Y entonces se van a la casa del peluquero, se toman un trago, pagan lo que venga. Qué más da.

No sé si estarán o no en el Mundial, si seguirán en Boca, si la vida comienza o acaba aquí para ellos. No es mi problema. Sé que los chicos que los están viendo estrellarse una y otra vez contra su irrefutable talento han aprendido en estos días una nueva lección de vida: no eres nada sin disciplina. NADA.

Jenny Gámez A.
Editora de Futbolred
@jennygameza 

GUARDAR
REPORTAR ERROR