Champions League

Messi lo advirtió: doblete, magia pura y 3-0 de Barcelona a Liverpool

El argentino dijo que quería La Orejona y con doblete impulsó goleada en semifinal de Champions.

Messi

Messi, capitán de Barcelona

Foto: Reuters

01 de mayo 2019 , 04:16 p.m.

Messi advirtió que quiere La Orejona, sus soldados lo siguieron y, el 3-0 a Liverpool en la ida de la semifinal de Champions League, no es más que una confirmación de esa declaración de intenciones. El equipo de Valverde marcó el camino a la final con una exhibición, una más, de su capitán, que abrió los caminos, resolvió los líos y a pura magia dejó la llave casi, casi definida.

La arenga de Messi daba cuenta de que no tenía intención de dar ventajas en casa o permitirse obstáculos en el camino a la cita final en el Wanda Metropolitano.

Al minuto 3, Rakitic quiso servir un centro antes que rematar al arco y una pierna salvadora del Liverpool resolvió el lío de marca que se armaron los británicos.

Al 21 empezó a sufrir el visitante por las lesiones: Keita se lastimó el aductor (entró Henderson) y Liverpool sumaba una baja más, además de la de Firmino, en el peor escenario posible: el estadio Camp Nou.

Un lujo de Mané al 22 con un pase hacia atrás ponía en aprietos al local pero no pasaba del susto.

El ritmo del local era frenético y así cayó el primero de la noche al minuto 27, un tremendo servicio de Jordi Alba a Suárez, quien se anticipó a Matip y castigó para celebrar a rabiar ante su exequipo.


Un par de intentos más tuvo el local en la primera media hora, con Messi arrastrando marcadores pero sin encontrar un socio bien ubicado, mostrando además una faceta de recuperador y duro en el choque que ratificaba su declaración previa de ir de frente por la final y el título de Champions.

Clarísimo se veía el empate en el centro preciso que recibió Mané en el área al 34, pero increíblemente envió el remate por arriba. ¡Lo que extrañaba Liverpool la potencia de Fimino!

Vendría el juego fuerte en el cierre de la primera etapa, pequeños roces entre Van Dijk y Piqué primero, entre Milner y Messi después y, al final, entre Suárez y todos los de camiseta gris. En buena hora llegó el descanso…

El segundo tiempo lo abrió Milner con un remate ubicadísimo al que llegó Ter Stegen para tranquilizar a los suyos. No sería la única exigencia pues Salah, con un gran remate de media vuelta, obligó a una espectacular estirada del alemán.

Al 58 volvió a probar Milner en una gran triangulación que, otra vez, encontró bien ubicado al arquero de Barcelona.

Se sacudió un poco el dueño de casa con una aproximación de Messi que no llegó a feliz término y, sobre el minuto 70, ya Liverpool acusaba cansancio. 

Pero lo que no capitalizó el equipo británico lo hizo Messi, quien en una de sus típicas aceleraciones propuso la pared con Suárez, pelota al travesaño y por el medio apareció de nuevo el 10 para meterla con el pecho y levantar a su gente de los asientos. Y eso que el argentino se había guardado una joya: ¡golazo de tiro libre, zurdazo inatajable para el 3-0 al minuto 82! ¡GOLAZO!


De angustia entró Firmino, a pesar de sus asuntos físicos pendientes, con la intención de arañar al menos un gol de visitante que pueda hacer diferencia en el duelo de vuelta. En el palo se estrelló el descuento al 83, remate de Salah que bien podía revivir la llave. Pero la suerte de campeón parece tener ya la camiseta azul y roja…

Barcelona, el invencible en el Camp Nou, sufrió en el complemento pero, como advertían el propio Klopp, Pochettino y todos los entrenadores del mundo: el favorito de siempre es el que tiene a Messi.

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