Copa America Brasil 2019

Colombia, un nuevo aire empieza en la Copa América de Brasil

James y Falcao buscarán guiar a la Tricolor hasta un título que ellos desean.

Falcao

Falcao y James son los dos jugadores insignia de la Selección Colombia.

Foto: Cortesía de la Federación Colombiana de Fútbol

13 de junio 2019 , 10:12 p.m.

Colombia estrena técnico. Y cuando un equipo estrena técnico, se llena de expectativas, de ilusiones, de esperanzas, pero también de dudas, de interrogantes. ¿A qué va a jugar? ¿Qué va a plantear? ¿Se va a defender? ¿Va a atacar? Todo se irá dilucidando en el camino, con el correr de los entrenamientos y de los partidos. Por ahora, todo es positivo: el técnico Carlos Querioz es un tipo carismático al extremo, experimentado al extremo, prestigioso al extremo. Lleva dos partidos amistosos, una victoria contra Japón y una derrota contra Corea, dos juegos que fueron más de presentación, de bienvenida, de reconocimiento. El verdadero reto, el gran desafío, el estreno oficial será en la Copa América de Brasil.

Queiroz llegó con ideas, con proyectos, con entusiasmo, como todo nuevo entrenador. Sonríe y no para de sonreír. Tiene equipo. Tiene jugadores. Tiene una base. No va a llegar con la escoba nueva, es tan astuto que trabaja sobre la memoria que trae el equipo. Queiroz retoca. Si se para en la raya técnica, verá a James, a Falcao, a Ospina, a Mina, a Cuadrado… los mismos que vio por TV desde hace varios años, incluso en el pasado Mundial de Rusia. Sobre ellos construirá su idea, sus retoques. Y no porque no quiera implementar algo nuevo, sino porque no tiene mucho tiempo. Hay jugadores con los que ni siquiera se ha entrevistado, o con los que ha hablado un par de veces. El tablero, en esta etapa preliminar, no acepta muchos tachones.

Selección Colombia

Selección Colombia

Foto: Tomado de Twitter @Gustavo8Cuellar

Jugar la Copa América es un desafío que entusiasma a la Selección, porque solo una vez pudo alzar el pesado trofeo, en el 2001. Nadie ha podido recuperar el cetro. Pasan y pasan los campeonatos, y los jugadores, y los técnicos, y Colombia no gana la Copa. Apenas se acerca, la mira de reojo, le lanza piropos, le guiña el ojo, la desea con obsesión, pero no la conquista. Ese es el reto ahora.

El equipo irá de la mano de James, porque James, así no haya tenido su mejor temporada en Alemania, es James, el mejor futbolista colombiano del momento, el de nivel más alto y competitivo, el diferente. Con James en la cancha siempre habrá espacio para lo inesperado, para la jugada secreta, para el gol irreal, para el pase que anticipa la gloria. Estará rodeado de sus viejos amigos, de Cuadrado y de Falcao, y de los nuevos que entran en sintonía, que ya juegan a su ritmo. Colombia tiene que rodear a su ‘10’. Lo dijo Queiroz el día que llegó, el juego de la Selección “girará alrededor de James”. Como tiene que ser.

Pero no quiere decir que todo dependa de él. James no puede cargar ese costal solo. Necesita ayuda. La tiene. Hay nuevos jugadores, nuevo talento, nuevas opciones de ataque para hacer daño, para llevarle la pelota a Falcao, el delantero más experimentado, o al que esté arriba, porque también espera Duván Zapata, una máquina demoledora de correr y hacer goles.

A Colombia le tocó debutar contra Argentina. Y nadie, nunca, quiere arrancar contra Argentina. Eso de que hay que ganarles a todos es discurso. Pero, ya que tocó así, hay que asumirlo, y el equipo debe ser consciente de que hay que entrar con imponencia en el torneo. Los otros rivales son Paraguay, la renovada y siempre aguerrida Paraguay, y Catar, la invitada y evolucionada Catar. Son otras amenazas, pero su análisis llegará a su debido tiempo. Como dijo recientemente Queiroz, lo primero es Argentina y hay que pensar en Argentina, con todos los detalles que eso implica, o con el detalle mayor que eso implica: Messi. Veremos entonces cómo se va a comportar Colombia ante un equipo que anda herido, con presión, con mucha obligación, pero que tiene a Messi. Y, como Colombia ya no mira a su rival del sur con temor, y de seguro ese rival del sur ya no mira a Colombia con desdén, se presume un duelo de pesos pesados en el grupo. Que se saquen chispas y hagan temblar en Brasil.

¿A qué va a jugar Colombia? Eso todavía es un misterio. Pero no es difícil pensar que su juego no va a cambiar mucho, que el técnico va a mantener los conceptos que los jugadores ya conocen y, sobre ellos, implementar sus principios. Se sabe, por su experiencia, que intentará sacar el mejor provecho de cada jugador, que buscará equilibrio, ser sólido atrás, pero que va a querer atacar y ganar. Para eso, en últimas, lo trajeron: para ganar.

Colombia llega a la Copa América para mostrar sus primeras pinceladas, sin trastocar mucho el lienzo que ya está diseñado, en una selección que quiere evolucionar y, sobre todo, conquistar algo. La nueva era apenas empieza, para atrapar ese viejo objetivo.

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