Liga Águila

Director técnico: ¿Verdugo o víctima cuando los resultados no se dan?

En la Liga II ya se han ido ocho entrenadores. Ellos mismos analizan su situación.

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Flabio Torres y Néstor Craviotto

Foto: Archivo

14 de septiembre 2018 , 07:52 a.m.

La realidad es incontestable: en nueve fechas de la Liga II han perdido sus puestos ocho entrenadores, todos por culpa de los malos resultados.

Se despidieron Jorge Almirón de Nacional, Pedro Felicio Santos de América, Carlos Mario Hoyos de Bucaramanga, Flabio Torres de Pasto, Néstor Craviotto de Huila, José ‘Willy’ Rodríguez de Bucaramanga, Rubén Bedoya de Envigado y Juan Carlos Álvarez de Leones. ¿Fueron siempre los responsables de las malas campañas o pueden considerarse una víctima de las circunstancias?

“Los entrenadores somos buenos si los jugadores nos hacen buenos, a veces si juegan mal pues nosotros somos malos, es la realidad”, responde Néstor Craviotto, quien ya volvió a Argentina mientras llega otra oportunidad laboral. Su frase resumen de la mejor manera la situación.

Es verdad que, por bueno que sea el DT, no entra a la cancha. Aunque también es cierto que el jefe del equipo tiene que ser el primer responsable, para lo bueno y para lo malo: “Nosotros aceptamos las condiciones de trabajo y lógicamente es una responsabilidad nuestra hacer que las cosas vayan bien. En el fútbol estamos expuestos a que la campaña sea buena o mala, pero a uno no le dan mucho tiempo para trabajar y eso lo inhabilita para dirigir”, explica a su turno Flabio Torres.

Las causas de las malas campañas son distintas en cada caso. “Este Huila es un equipo distinto, hay que separar las cosas. Se fueron jugadores muy importantes que hacen grandes campañas afuera. Banguera tuvo muchas opciones de salir, es joven, no tiene asentada su cabeza, lo llamaron mucho y se quedó y eso bajó su rendimiento. Luego se lesionaron Edward López y Michael Ordoñez que eran fundamentales y sin ellos se perdió la base. Perlaza fue a Medellín, Correa a Once Caldas, Óscar Ramírez a Rionegro, se fue Omar Duarte en la primera fecha… Si repasamos se fue un equipo entero”, dijo Craviotto.


“Para mí fue el momento de los jugadores, el hecho de que era mucha gente nueva. En este torneo no pudimos tener una base por distintas razones, no poder tener una columna vertebral es un factor importante. Faltaron jugadores para tener un proceso más largo y no tener que armar un equipo cada semestre”, analizó Torres.

Lo cierto es que siempre resulta más sencillo que se vaya uno a que se vayan 30 y por acaba siendo el DT el gran sacrificado.

¿Es justo quedarse sin trabajo?

La otra discusión que se abre es qué tan justo es que, por culpa de circunstancias que no siempre dependen del entrenador, debe quedarse varios meses sin trabajo, pus el reglamento del torneo es claro en prohibir que una persona dirija más de un equipo en un mismo torneos.

Flabio Torres, quien actualmente es asesor deportivo del Bucaramanga ya que no puede dirigirlo en la raya, tiene la opinión más oportuna en este caso: “Mi caso específico es así. Se ve coartado mi derecho al trabajo. Entiendo y me parece bien que la parte del reglamento que dice que no está bien dirigir dos divisas en un tiempo tan corto, pero lo que no me parece es que uno no pueda trabajar en otra institución. . Deberíamos buscar una solución a la incertidumbre en la que quedan los entrenadores, los cesantes deberían poder tener una figura distinta para poder trabajar, no necesariamente pararse en la raya”, afirma.

Más resignado parece Craviotto: “Hoy no tengo otra opción, está lo del reglamento que no puedo dirigir otro equipo de la misma categoría así que hay que esperar otras posibilidades más adelante. Se puede pero, el reglamento dice otra cosa. La realidad es que o hay nada. Me tomo unas vacaciones que a veces no se quieren, pero sale así”.

¿Es culpa del sistema del campeonato?


Luis Fernando Suárez, técnico líder del torneo con Equidad, decía hace unos días que le parecía antitécnico el torneo y prefería un solo campeón al año.


Y al revisar una campaña asombrosa como la de Huila en el primer semestre, pero decepcionante en el segundo, parece que la propuesta cobra sentido. Sin embargo, no lo ve así su técnico saliente: “Los contratos terminan en mitad de torneo y otros en diciembre y eso hace que se pierdan jugadores importantes, pero son dos torneos, es la costumbre tener esas finales, se juega así y o está mal, es interesante. El que llega octavo puede ser campeón, también da la chance de mostrar en las finales quién es el mejor. Me gusta el formato, me adapto a todos los países donde dirijo. Puede no ser justo en la B, hicimos 12 puntos de diferencia en la campaña y no tuvimos beneficios, hoy le puede pasar a Cúcuta que si mañana le va mal en los cuadrangulares”, dijo Craviotto.

Muy de acuerdo parece Torres: “El primer responsable es el entrenador cuando las cosas no van bien y eso no va cambiar por uno o dos torneos al año, con 4 o 5 malos partidos se reemplaza al entrenador, eso es muy difícil en nuestro fútbol pero es así”, concluye el exDT del Pasto.

Las voces son unánimes: el DT no es el único culpable pero la cuerda se rompe siempre por el lado más débil. Las condiciones, por injustas que parezcan, se conocen antes de las firmas y por eso la responsabilidad recae en una sola persona y no es una plantilla. La enfermedad de la incertidumbre del entrenador está lejos de encontrar una cura.

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