Opinión

Tiempos de van Dijk/tiempos de Chomo

Un gran cierre del defensa holandés le recordó a Nicolás Samper otros tiempos del fútbol mundial.

Nicolás Samper, columnista invitado.

Foto: Archivo Particular

02 de abril 2019 , 07:40 p.m.

El archivo no deja mentir. Vi en este portal -y esa es la ventaja de estos tiempos en los que nada queda debajo del tapete- una jugada del holandés van Dijk ante Tottenham; un cierre providencial que evitó un gol de los de Londres y que, al rato, culminó en el tanto del triunfo de Liverpool. Fue un buen cierre, pero tampoco para chiflarse; fue un corte de un jugador bueno pero no será un momento que atesore permanentemente.

Entre tantas cosas que hoy cuestionamos sobre la volatilidad de la información, sobre ese permanente bombardeo al que nos sometemos voluntariamente por cuenta de cada video que pulula en la red, existe una ventaja que en años pasados no funcionaba tan bien y es la posibilidad de hacer inmortal hasta el momento más anodino. Ya hay más conciencia -no sé si conciencia, es más la obsesión de registrar absolutamente todo, desde la niña que le cepilla los dientes a un cocodrilo, hasta el tutorial en YouTube para sincronizar Bluetooth y radio del carro- de preservar la memoria pero a la vez, pareciera que ya ningún hecho tiene ese maravilloso calificativo de ser una leyenda.

Está bueno y a veces no tanto porque ya la capacidad de sorpresa parece limitada a un clic y basta. La historia que desconocimos y que alguna vez nos contaron -y que además nosotros imaginamos a nuestra manera en la mente- se acabó. Un gol de la B Metropolitana de Argentina está a nuestro alcance. En otros años el asunto era recrearlo a través de alguna ilustración, una fotografía de calidad precaria, un escrito de algún avezado cronista que desde la tribuna de prensa apenas sí pudo ver una vez ese mismo gol pero en la década del ochenta y tenía que escribirlo y describirlo con lo que su mente y los apuntes le daban como insumo.

Menos mal que aún quedan esos cuentos que probablemente nunca podremos ver pero que alguna vez nos lo relataron. O los oímos en radio para después cotejarlos en imágenes lejanas durante la corta sección deportiva de esos años. Y ahí lo difícil es el recuerdo, confiar en él porque tal vez lo estemos magnificando o modificando a nuestro propio acomodo, pero sin video ni audio, ese cassette, el de la mente, es el único con el que contamos los que nos gusta hacer memoria.

He querido volver a ver, por ejemplo, una gresca del juego Pereira-Junior, del 87, si no estoy mal. No sé cuánto quedó el juego, ni idea si llovió en el Hernán Ramírez Villegas, pero en la papelera de reciclaje cerebral hoy, almorzando, se me vino a la cabeza una patada salvaje de Norberto ‘Chomo’ Cadavid a Javier Chimá: en ese instante parecía que Cadavid le hubiera arrancado con sus taches los testículos al portero del Junior; recordé un gol impresionante del Gandhi Rodríguez a Omar Franco y otro del ‘Mono’ Peluffo a Tursi en un Quindío-Cúcuta. Quise buscarlos en YouTube y no estaban. Y de pronto nunca estarán ahí, por eso me toca evocarlos mucho, para que no se borren de la memoria como la voz de algún ser querido y que se ha muerto. Es lo primero que a mí se me pierde, por ejemplo, entonces se convierten en recuerdos mudos.

Si el cierre de van Dijk se hubiera dado en 1986, de pronto estaría escribiendo que nunca vi mejor acción de juego que la del extraordinario defensor del Liverpool.

GUARDAR
REPORTAR ERROR

TEMAS RELACIONADOS