Opinión

Listado de historias que no le gustarían a Bielsa

Columna de opinión de Nicolás Samper C. sobre las locuras del entrenador argentino. 

Nicolás Samper

Columnista Futbolred

Foto: A. particular

01 de mayo 2019 , 11:45 p.m.

El fútbol es el terreno del vale-todo-no-importa-lo-que-haya-que-hacer. La vida en general lo es. Y en ese ámbito sorprendió la actitud de Marcelo Bielsa que ordenó a sus futbolistas dejarse marcar una anotación del Aston Villa después de que el Leeds marcara el suyo mientras que un jugador del equipo rival estaba tirado en el piso lesionado. Gesto extraño si se quiere, aunque con algo de amateurismo incluido: uno suponía que el final de la película era un apretón de manos entre Bielsa y el técnico del Villa, John Terry. ¡Pero no! Bielsa le gritaba a Terry tras el empate cosas. Imposible saber qué estaba incluido en el mensaje pero parecía ser un reproche: una especie de castigo a Terry y a sus muchachos por llorones. Fue una escena en la que parecía que el argentino le estuviera sugiriendo que para que no lloraran más porque les había dado un tanto. En general cada secuencia de imagen fue surreal.

En la cancha hubo hombres ventajosos siempre, personajes que se aprovecharon de ciertas situaciones para sacar ventajas. Gente que no pensó dos veces, sino que se guió por el instinto.

-La leyenda cuenta que Oswaldo Redondo, jugador que anduvo por Santa Fe y Unión era clave en los tiros de esquina que le cobraban en contra a su equipo porque además de defender bien, se dejaba muy larga la uña del dedo meñique. Era una especie de navaja, una puñaleta de las que no registran los controles policiales. En medio de los borbollones y cuando las cámaras no ocupaban cada sector del campo, Redondo se dedicaba a rayar a sus adversarios.

-También la historia recuerda que aquel Estudiantes de la Plata de finales de los años 60 y comienzos de los 70 que dominó América y el mundo, se gestó a partir de una treta. En las semifinales del nacional 67 Platense, dirigido por Ángel Labruna, derrotaba a los hombres de Osvaldo Zubeldía 1-3 y se estaba clasificando a la final del campeonato. Los de La Plata le metieron ganas y empuje al asunto y empataron 3-3 pero igual Platense seguía entrando a la ronda definitiva por haber ocupado una mejor posición en las rondas previas. Ya, cuando el juego se estaba agotando, Carlos Bilardo fue a buscar al área una pelota y empezó a sacar de casillas al arquero Hunt. Dicen que Bilardo, además de gruesas palabras y gestos desobligantes, le dio una patada en el culo a Hunt en el momento que el árbitro Angel Coerezza estaba observando los pajaritos. Cuando Coerezza volvió de su letargo, Hunt, enfurecido, le pegó una patada a Bilardo. Penal y 4-3 para Estudiantes. Dicen que gracias a esa patada en el culo comenzó aquella época de triunfos. De no haberse dado la pelea Bilardo-Hunt, con KO para el primero, probablemente la historia hubiera sido diferente.

-Jugadores que aprovechando la velocidad del partido, se esmeraban en depurar su técnica a la hora de buscar un piscinazo en el área tipo Michael Phelps. Muchos lo conseguían como Víctor Lugo -uno de los atacantes más complicados en eso de saber convencer a partir de la actuación-. O Emerson Acuña, que cayó al suelo fulminado por nadie y que generó un penal a favor de su club, el Junior contra América. Víctor Aristizábal, en la Libertadores de 1995, aprovechó un parpadeo de la zaga de Millonarios y en el mano a mano con el arquero Fabián Cancelarich, se botó al césped porque entendió que era eso o que el balón que iba a disputar se iba a ir de su control. El engaño fue comprado por el nefasto árbitro Chapell.

-Los que hicieron marca personal: Reyna, el peruano, hizo de todo con Maradona en Lima en 1985: jalones de camiseta, patadas, puños en las costillas… algo similar a lo que vivió Diego en el Mundial 82 con Claudio Gentile. Ese día Argentina jugó con uno menos pero fue tal la dedicación de Reyna en las malas artes que jamás estuvo pendiente del circuito futbolístico de los suyos. Su tarea no fue jugar, por eso Perú también estuvo con 10.

-El que con palabras inclinó una final del mundo: Marco Materazzi se arrimó a Zidane con el único fin de insultar a la hermana del futbolista más influyente de esa Copa del Mundo. Zidane cayó de manera increible en una de las trampas más antiguas de la historia y sin el talento del calvo Francia perdió al 10 vital en lo que restaba del suplementario y de paso y cobrador en la serie de penales.

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