Opinión

Engendros

Opinión de Nicolás Samper C. sobre la Copa América 2020 en Colombia y Argentina.

Nicolás Samper

Columnista Futbolred

Foto: A. particular

09 de abril 2019 , 06:51 p.m.

El otro año nos vemos en la Copa América si es que alguien queda vivo de todo este trajín. Digo eso porque cada día el fútbol es más extraño. O el fútbol, mejor, es la pobre víctima de los que toman las decisiones y lo están convirtiendo en todo negocio y en nada criterio, porque de descriterio nunca se va a hartar esto; parece que cada día qué pasa se incluye una pizca más de ese ingrediente demencial.

El nuevo modelo de Copa -que además es un embeleco de esos porque se realiza únicamente para dizque “cuadrar calendarios” con los demás torneos mundiales, caso similar a lo qué pasó en el 2016 con la realización de la edición “centenario” llevada a cabo en los Estados Unidos cuando apenas había transcurrido un año de la edición Chile 2015- es el reino del disparate: dos grupos de seis selecciones divididas casi que en un bloque Merconorte/Mercosur -con la excepción de que Brasil quedó incluido en el sector norte- en la que se definirán cuatro semifinalistas, a la sazón de dos selecciones clasificadas por zona. Cualquier parecido con los calendarios que se diseñan por estas tierras es pura coincidencia.

Y más allá de dónde se dispute la gran final -hay que recordar que la Copa América cuenta con el consuelo del duelo por el tercer o cuarto puesto, así que a alguno de los dos países le van a clavar ese hueso como consolación (no sé por qué me huele que va a ser por acá)- el asunto es que el experimento pinta para naufragio deportivo; y pinta como un hermoso negocio que dejará dinero a costa de los que, sin serlo, terminan siendo los payasos del circo: los jugadores de fútbol.

Y hay que empezar a enumerar cada hecho que ocurre sin que a nadie parezca conmoverlo: creación de nuevos torneos, Infantino metiendo selecciones a la brava a torneos que antes tenían un carácter exclusivo como quien embute gente en hora pico al transporte público, modificaciones de campeonatos que antes eran una maravilla -como la Eurocopa o el Mundial- y que hace años revestía de honor a quienes los jugaban; hoy ese honor ha quedado revalidado: los derechos para ingresar a los grandes campeonatos se asemejan más a ofertas de outlet.

Por esa ambición desmedida es que seguiremos viendo estos esperpentos futbolísticos como el mundial de Qatar a fin de año y la estimulación para afincar torneos tipo “requetesuperligas” que parecen más organizadas por Marvel que por la FIFA.

A eso lleva la codicia de los que deciden: a desnaturalizar cada día un deporte que alguna vez supo ser feliz.

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