Opinión

Fútbol, un viaje a la incertidumbre

Tito Puccetti analiza el Liverpool 4 – 0 Barcelona 0 en semifinal de Champions League.

Tito Puccetti

Tito Puccetti, columnista de Futbolred.

Foto: Archivo particular

08 de mayo 2019 , 09:37 a.m.


Se la remontaron al Barca. Le volvió a pasar como en el Olímpico de Roma, le sacan 3 goles de ventaja. En la capital italiana perdieron tres por cero cuando habían triunfado cuatro goles a uno en el Camp Nou; fue por los cuartos de final en la temporada 2016 – 2017 y un año después le terminó pasando lo mismo, se le fue el alma, el espíritu y la Champions.

Ante Liverpool tenemos que admitir que se debieron alinear los planetas para que los catalanes estén afuera, que Messi haya fallado un gol increíble, que sus tres pases de gol los hayan errado sus asistidos, que Liverpool jugara con una concentración absoluta, que dos jugadores de reparto marcaran dobletes inéditos hasta ahora en Champions para los rojos, que la viveza del potrero se aprovechara de un conjunto desmoralizado en un tiro de esquina y más elementos tácticos que no alcanzo a enumerar.

En noventa minutos pasa cualquier cosa, en fútbol cualquiera le gana a cualquiera, nuestro deporte es un viaje a la incertidumbre. Es verdad. ¡Qué loca es esta actividad entre el rectángulo!

Y ahora viene el juicio de responsabilidades… y como siempre le cae al mejor de todos. ¿Messi fue víctima de sus compañeros?, ¿fue responsable de la derrota? o ¿tal vez es al contrario? ¿Gracias a Messi llegaron hasta la ronda de los 4 mejores?

Creo que Messi sigue siendo el mejor de su equipo, generó suficiente peligro como para, por lo menos, marcar un gol. Sin embargo, ni él mismo estuvo fino a la hora de definir. Ahora, es tan absurdo pensar que ya no es el mejor del mundo y que ya no se merece el Balón de Oro como también decir que no tiene ninguna responsabilidad.

Leo se metió en los últimos 10 minutos del partido entre los centrales y un volante de marca rojo, se tapó y no tuvo la movilidad; reconozco que era difícil encontrar encontrar el espacio, pero debió tener más imaginación para generar más contacto con la pelota. Estoy convencido que sin Messi este Barcelona no hubiera llegado hasta la semi, pero también me hubiera gustado más rebeldía, a lo mejor vender un poco de humo saliendo a algún blanco del campo para, desde allí, asumir el centro del ataque. La recta final del partido se consumió con un Messi sin contacto, prácticamente, de balón. Claro, no hubo respuestas de sus compañeros, no vinieron ideas desde el banco y el Barcelona se hundió sin ningún salvador.

Un escritor mexicano, Juan Villoro, dijo que Messi es el mejor jugador que ha visto, incluso por encima de Maradona, pero la diferencia es que Diego en la adversidad no se convertía en un excelente futbolista sino en ‘Espartaco’, con ese cuchillo entre los dientes, muriendo sin dejar de golpear a diestra y siniestra. Si Messi tuviera esa capacidad de rebeldía, estaríamos hablando lejos del mejor futbolista de la tierra y no se aceptaría discusión.

Los fanáticos de Messi deberán admitir que en el fútbol hasta el mejor falla y los críticos ser conscientes que, en este Barcelona sin alma en Anfield, los únicos que se salvan son Messi y Vidal.

Al Liverpool mi agradecimiento, porque le volvió a demostrar al mundo que la esperanza es algo que debe vivir no sólo en el fútbol sino en el corazón del hombre.

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