Opinión

Sessegnon: día 1

Nicolás Samper empezó el año viendo fútbol, buscando actividad en los primeros días de 2019.

Nicolás Samper

Columnista Futbolred

Foto: A. particular

02 de enero 2019 , 09:21 a.m.

La sensación de tristeza tan propia del 1 de enero se deja seducir por el espejismo futbolero. Encuentra el alma un rato de paz porque el primer día del año siempre va a parecer una especie de simulacro del fin del mundo y uno parece ser el único sobreviviente a la hecatombe. Es salir a la calle y ver que todo está cerrado, que los semáforos cambian de colores sin que haya carros o peatones y que no parece haber indicios de vida inteligente alrededor.

Todo cambia, de verdad, al ver que en medio de tanta soledad real -no del alma, ni del ser, sino esa soledad física que a veces calma pero que el 1 de enero abruma- la guía del cable nos da una esperanza llamada Sessegnon, el primer futbolista que vi al comenzar 2019.

Sessegnon tiene en su espalda el número 3 y para él el día es común. El lateral-extremo, que hace parte de un Fulham que no tendría a que estar tan abajo en la tabla, hace parte de una tropa valiente que es capaz de sacarnos de la depresión profunda cuando el calendario entra en esa transición adiós-hola de estos días, en especial del 1. Y es valiente Sessegnon: bueno, no solamente él, sino sus compañeros y futbolistas que hoy empezaron el año al trote, sin detención ya que, a diferencia del resto del mundo, se acostaron temprano el 31 de diciembre porque, obvio, deben salir a la cancha. En Inglaterra se juega siempre y no se dan el gusto nuestro de estar dentro de las cobijas mirando hacia el techo pensando que el menú del almuerzo será parte de la comida que quedó sobrando en la víspera.

Uno se aferra a eso un día como hoy. A algo que demuestre que en efecto hay vida y movimiento y entonces la parrilla es generosa y al cambiar accidentalmente de canal se entra a un viaje inesperado hacia la década del 80 porque mientras Sessegnon ya despilfarró una opción clarísima frente al Arsenal, del otro lado hay un partido anacrónico entre Nottingham Forest y Leeds United. Ya no están Pearce, Yeboah o Cantoná. El perfil es más bajo: entre gallos y medianoche alcanzó a reconocer al largo Pantilimon, al argentino Yacob y a Pablo Hernández. Y a Marcelo Bielsa, claro.

Hay que volver al Fulham y al Arsenal y Sessegnon nos quita el sueño del todo: el alemán Schurrle le puso un centro perfecto al centro del área, el juego va 0-0 y Sessegnon solo tiene que patear para poner a sufrir a Emery, a Leno y al Arsenal que parece todavía no asimilar el 5-1 que le propinó Liverpool. Pero Sessegnon, el hábil 3 patea al aire y se cuelga la pierna sobre su hombro mientras que la pelota pasa por debajo de sus guayos.

El minuto 90 llega en ambos juegos y de nuevo la sensación de soledad, de desprotección hasta que Cardiff y Tottenham se dejan ver por el túnel y se siente un respirador artificial que nos vuelve a dar vida otra hora y media.

PD: les deseo un feliz 2019 a los lectores de esta columna y espero que me sigan acompañando en esta trinchera.

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