Opinión

Pereira y una victoria extraña

Campeón de la B sin ascender, Nicolás Samper recuerda un plantel matecaña con figuras de cartel.

Nicolás Samper, columnista invitado.

Foto: Archivo Particular

11 de junio 2019 , 02:01 p.m.

Así son las cosas en este sistema. No importa ser campeón de un torneo para ascender y esa es la realidad para el querible Deportivo Pereira, que tendrá que esperar un tiempo prudencial para saber si en realidad este triunfo difícil y luchado contra Tuluá. El club que además es emblema de una ciudad bellísima y amable con todos le ha tocado sufrir mucho en esto de pensar en regresar a un lugar en el que siempre debería estar: la A.

El último Deportivo Pereira que nos alegró la vida fue el que armó Luis Fernando Suárez, por allá en el 2008. La llegada de Suárez fue un golpazo de opinión porque el DT dos años antes había estado de técnico de Ecuador en Alemania 2006. El hombre se puso las pilas y a partir de buen juego y de armar un conjunto serio, con una columna vertebral bien definida pensó que el descenso sería una pesadilla que tendría que ir aniquilando a diario y sin darse cuenta, a punta de victorias se fue trepando a la tabla.

Había hombres definidos en aquella alineación: René Higuita, guardián de la portería, tuvo tiempo para volar de nuevo como en los viejos tiempos, para tener uno que otro errorcito y hasta para intentar lanzar su escorpión en un duelo frente al Cali. Anselmo De Almeida, un brasileño que no tenía tanto cartel -venía procedente del uruguayo Juventud Las Piedras- arribó a la defensa matecaña, y a partir de su gigante altura compensaba con goles importantes, ciertos parpadeos como zaguero.

Adelante sí que se reunió talento de juego. El 10 era un uruguayo que, por condiciones, debió tener una carrera mucho más destacada. En Argentina, cada vez que vistió la camiseta del modestísimo Deportivo Español la rompía, en especial si jugaba en la cancha de Boca Juniors. Bajito, de medias escurridas, piernas flacas y cabeza clara para hacer jugar a los demás, desparramó alguna vez a Abbondanzieri en medio de La Bombonera en un histórico 1-3 que le clavó Español a Boca por allá en el 96. Y después, en el 98, también dejó desairado a nuestro querido Oscar Córdoba en otro triunfo de los gallegos 3-2 en el estadio boquense. Fue el último gran triunfo de Español antes de irse a la B en el 98. El sujeto portador de estas historias se llamaba Juan Martín Parodi que tuvo tiempo, ya en el crepúsculo, de untar pelota en el Hernán Ramírez Villegas.

Encontró Parodi un buen ‘partner’ de pilatunas en el campo: Carlos Darwin Quintero. El famoso ‘Científico del gol’, con apenas 21 años en la espalda, pero sin miedo para regatear al que se le pusiera frente. El buen Darwin regresaba a Colombia tras hacer su propio experimento de triunfar en Europa pero muy pequeño a Quintero lo enviaron a la guerra con una pistola con balas de salva: su destino no fue Italia no España. El Krylia Sovietov congelaba poco a poco sus ideas y por eso volver al país podría representarle un renacer a pesar de ser tan joven. No fue tonto Quintero y con el Pereira hizo historia. A su lado Leonardo Medina, atacante rematador que años después salió en las imágenes de tv de todo el mundo cuando un tal Sergio Jáuregui casi le arranca la cabeza de una patada después de un caliente Blooming-Oriente Petrolero.

Ayer Pereira celebró y quiere retomar ese camino que lleva a contar grandes historias en primera, como esa del 2008. Tendrá que esperar otro rato para ascender a pesar de ser campeón -un absurdo- pero el hincha tratará de ser paciente porque están más cerca de regresar después de estar ocho años sumidos en un sótano del que cuesta mucho salir.

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