Opinión

La camiseta que nunca se usó

Nicolás Samper recuerda un hecho verídico de una de las tantos fichajes fallidos en el mundo.

Nicolás Samper, columnista invitado.

Foto: Archivo Particular

23 de julio 2019 , 05:08 p.m.

Quisiera saber si alguien la tiene porque la vi. Y es de alguna manera el testimonio de cómo se puede echar a perder un negocio en el fútbol o cómo las humaredas de cada temporada en la que se dan fichajes de jugadores a tal o cual club se producen sin temor a cualquier afirmación incluso demente. Pero antes de hablar de aquella camiseta, una anécdota que pinta de cuerpo entero los tiempos y la volatilidad en cuanto a hablar de incorporaciones y fichajes. Alguna vez un presidente del Torino contaba con gracia que recibió la llamada de un periodista una tarde en su oficina. Y el cuento resulta increíble.

El comunicador, sin temor, le dijo: “lo llamo porque mañana voy a contar en el diario en el que trabajo que su equipo está muy cerca de fichar a Toninho Cerezo”. Al pobre sujeto los ojos se le transformaron en dos gigantescos signos de interrogación porque el Torino no tenía una Lira partida en dos para llevar a uno de los integrantes más importantes del “cuadrado mágico” de Telé Santana en el Mundial de 1982 y que era figurón en la Serie A con el AS Roma. También pensó que si alguien debía saber de los negocios del equipo era él mismo. ¡El presidente del Torino!

El presidente le respondió al periodista: “haga lo que quiera, porque yo mañana cuando salgan sus colegas a preguntarme, desmiento la información”. El periodista replicó: “no importa y además está bien que lo desmienta. Igual ya lo habré publicado”. Cualquier parecido con las ‘fake news’ de hoy resulta pura coincidencia.

Pero de regreso al primer párrafo, aún siento curiosidad por aquel hincha que quiso adelantarse a todo y a todos para lucir orgulloso en la tribuna la camiseta con el nombre de un futbolista que prometía romperla en Londres. El entrenador del Chelsea, Luiz Felipe Scolari lo llamó directamente para convencerlo de que Stamford Bridge era el sitio en el que debía estar. Del otro lado de la línea estaba Robinho, el mismo que con un enganche mandó a Palmira a Iván López en medio de un juego de Libertadores entre América y el Santos. El habilidoso andaba por Madrid, aún con la camiseta blanca del Real pero con la conciencia de que era el instante para largarse de España porque lo tenían sometido al freezer del fútbol, es decir al banco de suplentes.

Acá el que se emocionó fue el Chelsea: ya tenían el Sí del futbolista así que no había mejor forma de ambientar la contratación mandando hacer miles de camisetas con el estampado de “Robinho” en la espalda, y debajo el número 10.

Ya no faltaba sino presentar el jugador en el estadio y que Real Madrid y Chelsea llegaran a un acuerdo que estaba próximo. Pero próximo nunca será sinónimo de concreto. Mientras algunos fanáticos del Chelsea compraban la camiseta del brasileño, el jugador viajaba a Inglaterra ¡pero para unirse al Manchester City!

¿En qué momento se dañó todo? Robinho, en una entrevista con ‘Four Four Two’ contó que sus sospechas sobre el frustrado fichaje apuntaban a la venta de las famosas camisetas antes de firmarse el acuerdo. Robinho dijo que eso al Real Madrid le ofendió el amor propio y, en consecuencia, terminó en el City.

Sería lindo tener aquella camiseta del Chelsea de Robinho. Porque ella sola explica lo cruel y falso que puede ser el fútbol cuando de dinero y egos se habla.

GUARDAR
REPORTAR ERROR