Selección Colombia

¿Por qué cambia tanto Colombia de un tiempo a otro? Se abre el debate

La historia se repitió: buen rendimiento en el primer tiempo contra Brasil y Venezuela y mal cierre.

Selección Colombia

Selección Colombia contra Brasil y Venezuela

Foto: EFE y Miguel Bautista

11 de septiembre 2019 , 06:31 a.m.

Colombia cerró con empates 2-2 y 0-0, contra Brasil y Venezuela respectivamente, pero abrió un interrogante sobre su rendimiento final: ¿por qué cambia tanto el equipo de un tiempo a otro?

Los cierres de los partidos fueron casi idénticos y eso deja una duda para el técnico Carlos Queiroz. Así ha sido la película:

La historia contra Brasil

Resultó más claro el nuevo plan de Carlos Queiroz en el partido contra Brasil, cuando la apuesta de los cuatro números 11 en lugar de un 10 resultó exitosa y, especialmente, ambiciosa.

Contra un rival históricamente imbatible, la Colombia de Queiroz sin James tuvo en aquel primer tiempo una presentación ilusionante, remontando un 1-0 sorpresivo y compensando con juego moderno, rápido y preciso la ausencia del zurdo. El plan del DT de ver a muchos jugadores pisando el área rival se cumplía a cabalidad y era Muriel quien resolvía frente al arco, con lo cual casi espantaba el fantasma de la ineficacia que sufrió el equipo en la última Copa América.

Pero la etapa complementaria fue como si once nuevas fichas hubieran salido a la cancha en el Hard Rock Stadium: impreciso, superado físicamente, sin ideas y sin un solo remate de gol en 45 minutos, la pareja Zapata-Muriel se fue diluyendo, se cansó Cuadrado y se fundieron con él las ideas y no hubo, ni en el banco ni en el campo, alternativas para proponer. Apostar a defender el empate resultó ser la tabla de salvación.


La historia contra Venezuela

Vendría la cita con Venezuela en Tampa y esta vez era Cuadrado quienasumía el papel de James en el primer tiempo contra Venezuela, haciéndose dueño de la pelota y de las ideas.

En un equipo prácticamente desconocido para él, uno de los dos repitentes de la novedosa titular de Queiroz, el hombre de Juventus siguió sumando minutos en la primera línea de volantes, con espacio para encontrar pases, asistencias e inclusive una rabona que quedó en la memoria de los espectadores en Tampa.

El propio DT de Venezuela, Rafael Dudamel, lo decía: “Cuadrado era el eje, el once retrasado que se convertía en conductor, administrándose mejor en la parte física. El desgaste fue muy grande, terminó agotado, pero con la salida de él se perdió ese conductor y nosotros ganamos equilibrio”. Mejor resumen, imposible.

Y fue así como el equipo volvió a fallar en el cierre del partido, después de desperdiciar las opciones y el esfuerzo del inicio, terminó pidiendo tiempo en la horrible cancha de Tampa, resguardado –casi escondido- y convirtiendo al arquero Montero en figura (tapó tres opciones muy claras de gol), contra un equipo que supo leer, igual que Brasil, el libreto nacional y responder en consecuencia: aguantar el embate del inicio y aprovechar en el cierre, cuando el cansancio ha hecho lo suyo y los espacios se abren.

¿Por qué cambia tan radicalmente el equipo? Repetir al estrategia de jugarse la vida en los primeros 45 minutos y tratar de administrar en los segundos, como pasó en estos dos amistosos, ¿no duplica el riesgo de volverse predecible? ¿Tiene algo que ver el inicio de la temporada europea en la dificultad para mantener el alto ritmo de exigencia física por 90 minutos?

Un nuevo dolor de cabeza tiene el técnico Carlos Queiroz. Es urgente encontrar respuestas...

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