Selección Colombia

¿El sacrificado? Los 5 pecados de Queiroz con la Selección Colombia

Tras los partidos con Chile y Argelia, el seleccionador dejó dudas por lo que planeó en fecha Fifa.

Carlos Queiroz

El entrenador de la Selección Colombia busca más variantes.

Foto: Miguel Bautista

16 de octubre 2019 , 06:35 a.m.

La Selección Colombia no tuvo su mejor presentación en la fecha Fifa que acaba de pasar. Luego del empate 0-0 con Chile, y la derrota 0-3 con Argelia, muchas dudas quedaron en el combinado nacional, especialmente en la parte defensiva, aunque el ataque también quedó en la lupa de los aficionados y especialistas.

Carlos Queiroz, entrenador de Colombia, sufrió un duro golpe en su proceso. El seleccionador fue criticado desde el mismo momento de la convocatoria para estos dos juegos amistosos, y luego de los partidos volvió a ser juzgado por sus decisiones.

Estos son los 5 pecados de Queiroz:

1- Los referentes para fortalecer el recambio

No llamó a James Rodríguez y a Falcao García, los hombres de más experiencia y recorrido en la Selección. Se entiende que no los haya querido llamar para darle oportunidad a otros jugadores de adquirir kilometraje en la Tricolor, que vayan sabiendo lo que es el roce internacional; sin embargo, ese tipo de referentes siempre hacen falta para desatascar los partidos, de darle jerarquía a la Selección y a sus mismos compañeros, que ganarían mucho al entrenarse al lado de los símbolos, de compartir y de conversar acerca de sus vivencias.

2- Muchos arqueros, ¿para qué?

Convocó a cuatro porteros: David Ospina, Camilo Vargas, Eder Chaux y Aldair Quintana. Sin embargo, los 180 minutos los atajó Ospina. No se entiende cómo pretende Queiroz darle roce a los nuevos, o volver a valorar a Vargas, si se la juega con un portero ya consagrado, dueño natural del arco cafetero, que de todas maneras dejó ver que su irregularidad en Napoli le hace cometer errores.

3- Mucha presión, poca magia

A Queiroz le gustan los jugadores con dinámica y velocidad. Lo ha dicho y se le nota. Por eso sus equipos son de correr los 90 minutos, de presionar al rival, de incomodarlo; pero le volvió a faltar gente con ideas, con pausa, con cabeza fría para pensar y buscar otras alternativas a su juego veloz, que en repetidas ocasiones hace caer en el error y el desorden.

4- Aflojó en sus fortalezas

La goleada con Argelia demostró flaquezas de lo que venía siendo la gran fortaleza del proceso de Queiroz: su defensa. Hay que dejar claro que el único titular fue Dávinson Sánchez, para darle oportunidad a otro central, Óscar Murillo, y otros laterales, Luis Manuel Orejuela y Johan Mojica. Esta vez Queiroz no pudo ordenar su zaga, no recibieron el mensaje que quería el técnico y por eso se cayó con un marcador amplio.

5- Insiste en su esquema

El 4-3-3 se ha convertido en el sello de Queiroz en la Selección. Y parece que quiere, casi a la fuerza, que sea también el sello, el cambio de identidad de la Tricolor. El seleccionador no ha salido de ese módulo, a pesar de que tiene un amplio panorama de jugadores con las características para jugar a otra cosa. Por momentos parece funcionar, pero otras se ve que los jugadores pueden jugar con otra idea y hacer más daño.

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